Todo tiene su fin

Este es el título de una canción que por mi edad y por la década en la que se publicó no debería conocer, pero que sí conozco y que me gusta mucho. Y que también me viene al hilo para comunicaros algo: me voy. Me marcho de las redes, las libretas con historias y líneas en sucio, las plumas y bolígrafos de tinta negra y de la escritura. Pero, por si alguien se preocupa por esta decisión, estad tranquilas y tranquilos porque este es un adiós temporal; es más bien un hasta luego.

¿Cuánto durará esta situación? No lo sé. Lo más probable es que retome mi actividad literaria en verano. Pero cierta situación personal (nada grave) me impide dedicarme e implicarme en esta tarea de la escritura y el «bloguerismo» (me acabo de inventar esa palabra, sí). Tengo entre manos una tarea pospuesta durante demasiado tiempo y debo resolverla.

Esta es una situación meditada, y de hecho habréis notado que la actividad en el blog y en mis redes sociales ha menguado durante estas semanas. Eso es porque he intentado compaginar ambas tareas (la personal y la escritura) pero ya me son incompatibles. Y lo mismo que el año toca a su fin, mi labor de bloguera y relatista también aunque sea temporalmente.

En definitiva, Relatos en Tinta Roja va a sufrir un parón indefinido. Algún día volverá, con la misma fuerza e ilusión con la que empezó hace cinco años y medio. Y esta que os escribe regresará; no sé si como Psique, con mi nombre real o con otro seudónimo. Hasta entonces, nunca dejéis de aprender y ser felices.

Un abrazo grande.

Psique W.